Un minuto, nada más
Ya sólo escribo cuanto bebo café, pero es que, señores! ya nadie se para a mirar la luna.
Lo sé, alguien debería hacer algo al respecto.
Pero luego se me pasa, en cuanto me dicen un par de tonterías, porque soy así, y aunque a veces lo odie, lo prefiero.
No está bien ser tan cascarrabias.
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