viernes, 7 de febrero de 2014

Aquella época en la que criticábamos pelis.


Y lo hacíamos de puta madre. Simplemente, éramos, y no nos parábamos a pensar. Como ahora, escribir, sin puntos ni comas que piensen en ti.

 ¡Joder! Me muero de hambre.

Nunca fue una buena época, o al menos eso creíamos. Pero no hay tiempo para pensar, lo había entonces, si, quizás. Pero no para ir al cine solos. Esta vez fracasamos mejor.


Las guitarras dedicadas están infravaloradas.