domingo, 17 de marzo de 2013

Los días que pueden ser.


A veces la vida te regala algo bonito, como un amanecer a pleno nevar mientras caminas al trabajo. 

 Y, no sé, pienso que, a fin de cuentas, puede que ya no odie este sitio, quiero decir, mis recuerdos alegres no viven aquí, puede que los mejores momentos de mi vida hayan pasado en otro lado, bueno allí y en todo el mundo. 

Ese sencillo hecho me tranquiliza de sobremanera.

Cenar, anatomias, momentos artificiales, y la vida vuelve a ser genial.

domingo, 3 de marzo de 2013

'Lincoln'



“Podría estar encerrado en una cáscara de nuez y sentirme el rey de un espacio infinito”. Es Hamlet, pero no es en un teatro donde hemos oído esta cita por última vez, sino en una pantalla de cine y de mano de el que se conoce como ‘el presidente más puro de América’.

Sí, hablo de Lincoln, y aunque parezca exagerado, les aseguro que tras ver la película lo de ‘puro’ les parecerá poco. Y ¿a qué viene la tan famosa cita de Hamlet? A la cantidad de anécdotas, citas e historias que el presidente cuenta a lo largo de la película, podría decirse que es su manera de ilustrar cada razonamiento que hace a lo largo de su lucha por la abolición de la esclavitud.

Así nos muestran a Lincoln en este film, un hombre afable y carismático, culto, anecdótico y paciente. Padrazo donde los haya y con un manejo de la retórica envidiable. Aquí cabe aplaudir la caracterización de la película, y la actuación de Daniel Day Lewis, una combinación que hacen que el oscar a mejor actor sea merecido. Aunque me tomaré la licencia de decir, como comentario personal, que cabe pensar que sea el personaje lo que hace grande al actor, y la película lo que santifica al presidente.

Sea como fuere, es impresionante la batalla de fortaleza y debilidad que se libra en los ojos del protagonista, un hombre alto, presencial, imponente como era Lincoln se muestra cabizbajo y cansado muchas veces, encorvado, ¿vencido incluso? Puede, sobre todo en la lucha personal, la interior, la que se libra en casa y no en el capitolio con los congresistas. Y todo esto se refleja, como ya he dicho, en sus ojos, me quito el sombrero.

Pero no dejaremos que Day Lewis se lleve todo el mérito, es imprescindible mencionar la estupenda actuación de Tommy Lee Jones, quien (y por mucho que me duela porque adoré Django y lo que Christoph Waltz hacía en ella) se merece cuanto menos una encarnizada batalla por el oscar a actor secundario. Otro personaje que no puedo dejar que pase por alto es David Strathairn en el papel de subsecretario de estado, admito que caigo en lo subjetivo pero, ¿no es genial la presencia de este hombre en pantalla?

Y para finalizar, un batallón de actores muy bien caracterizados para representar a los congresistas, y estamos en 1865 en plena lucha por la decimotercera enmienda, señores. Especial mención a la batalla verbal en la que el congresista Thaddeus Stevens declara que no cree en la igualdad de razas sino en la igualdad ante la ley, y como no, a la actuación de los tres sobornadores que rebañan votos como pueden. Brutales.

Y ¿qué nos deja esta película de fantásticos primeros planos?, al menos a mí, una sensación agridulce. La lucha de esclavos y políticos consiguió en su día una actualidad en la que no es raro que el puesto que en su día ocupó Abraham Lincoln sea ahora de una persona negra. Abolieron algo estimado inhumano hoy en día. ¿O no? 

He ahí lo agrio, pregúntense ustedes, si tienen el valor, cuánta gente estaría hoy en día en contra de esa medida.

La realidad asusta.