domingo, 5 de mayo de 2013

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En un momento dado, dejó de ser como en el instituto, dejamos de tener tiempo para todo, y todos.Tu mundo se amplía, y tu corazón cada vez se reparte más por el mapa. Y a veces parece que estás lejos de todo, y de todos.

Y en un momento dado te das cuenta de que tu vida pasa, el día a día es constante, y la rutina empaña las paredes; y piensas que madurar, quizás sea dejar de tener tiempo.

Eso da mucha pena.

Yo no sé si he crecido, o madurado, pero he aprendido que con el tiempo, acabas lejos de algunas personas a las que quieres. Y no por eso las quieres menos. He aprendido que cuando creces, no estás más solo, sino que filtras amistades, y afianzas lazos.

Creo que la vida me ha enseñado que cuando creces, no tienes tiempo para jugar todos los días en el parque, ni quedar todos los viernes en la estación de tren. Pero que hay algunas personas, en algún lugar del mundo, que se acuerdan de ti

y sonríen.


Y ellos me han enseñado, que no es que tu les quieras menos,

sino que Ellos así te quieren más.