martes, 22 de octubre de 2013

Putakume galantak



Y nos enamoramos en diez horas. Diez horas que maldije toda mi vida, durante los meses, o años quizá.

No, no tanto.

Y varias veces pensamos, si no hubiera sido mejor invertir aquellas horas en leer un libro, escribir un guión, tocar la guitarra. Ya saben. Las 10000 horas.

Yo decidí que no, quizá por aquello de los corazones rotos. Quizá por las incontables veces que pasé recreando cada segundo de aquellas horas, rebañando cada pestañeo, cada jadeo, cada gota de sudor. Sí, es por aquella lenta autodestrucción de recuerdos, por el resto de momentos que ese momento me dio.


Que no cambiaría ni un solo tic de ese reloj.

lunes, 21 de octubre de 2013

El chico de la playa



Y quién nos iba a decir a nosotras, dos cachorros en medio de la jungla, que nos gustaría tanto jugar.

martes, 15 de octubre de 2013

Esa mierda.



Conchi me dijo una vez que el peor de todos era el primer palo, pero se equivocaba. El peor siempre es el ultimo. El que hace temblar, el que te deja sin fuerzas, sin hambre, sin aire, sin ganas de vivir, de morir, de sexo, de nada.

El que te devasta.


Y  si no fuese así, no sería el último. 


No dejarías esa mierda.