viernes, 28 de junio de 2013

Los "te quiero tio".


De esas veces, en las que nunca más volverás a estar triste. E incluso vuelves a escribir, cuando dejaste de pensar que nunca lo harías, como las viejas glorias.

Y el otro día recorde, que ahora mirar la Luna me da un poco de pena, por eso de "zu argitzen zaituen ilargi berari begira".

Y no sé cuando pasó pero ya no quiero el Delorean. De hecho le agradezco un par de cosas a mi viejo amigo el tiempo.

Os quiero tios.

domingo, 5 de mayo de 2013

23



En un momento dado, dejó de ser como en el instituto, dejamos de tener tiempo para todo, y todos.Tu mundo se amplía, y tu corazón cada vez se reparte más por el mapa. Y a veces parece que estás lejos de todo, y de todos.

Y en un momento dado te das cuenta de que tu vida pasa, el día a día es constante, y la rutina empaña las paredes; y piensas que madurar, quizás sea dejar de tener tiempo.

Eso da mucha pena.

Yo no sé si he crecido, o madurado, pero he aprendido que con el tiempo, acabas lejos de algunas personas a las que quieres. Y no por eso las quieres menos. He aprendido que cuando creces, no estás más solo, sino que filtras amistades, y afianzas lazos.

Creo que la vida me ha enseñado que cuando creces, no tienes tiempo para jugar todos los días en el parque, ni quedar todos los viernes en la estación de tren. Pero que hay algunas personas, en algún lugar del mundo, que se acuerdan de ti

y sonríen.


Y ellos me han enseñado, que no es que tu les quieras menos,

sino que Ellos así te quieren más.

domingo, 21 de abril de 2013

Hundir la nariz en el tarro de café


y vuelvo a escribir para decir que ya no escribo, que la vida pasa, y los niños juegan, o ya no, en el parque. Y vuelvo a caer en presuntuosas bipolaridades quizás, un poco de aquí, y un poco de allá. Ya sabes, lo de siempre.

O abrir un poco los ojos, ir un día al monte, recordar aquello, la risa floja, el libre albedrío, emborracharse de día y aparcar al tacto.

Malvivir del bueno, ser feliz por un instante

y otros vicios.


Puede que sea el sol.


viernes, 5 de abril de 2013

Junto con los días


Es como los escritores con sus historias agotadas. A veces queda inspiración, pero no para esa idea. Se fue, sin desenlace, ni final, ni perdices o ron con pasas. Simplemente, finita. Porque ya no saben qué más escribir, ni de qué color hacerlo, hay mucho talento guardado en cajones.

Pero los personajes de esos libros olvidados sí que tienen algo que decir ¡tienen ideas! finales, posibilidades, ganas... pero la mano no escribe, y ellos se quedan ahí, inacabados, incomprendidos, abandonados, rotos.

Yo era el personaje que gritaba desesperadamente "¡escríbeme!", pero tú ya no tenías qué escribir.

Una lástima.


domingo, 17 de marzo de 2013

Los días que pueden ser.


A veces la vida te regala algo bonito, como un amanecer a pleno nevar mientras caminas al trabajo. 

 Y, no sé, pienso que, a fin de cuentas, puede que ya no odie este sitio, quiero decir, mis recuerdos alegres no viven aquí, puede que los mejores momentos de mi vida hayan pasado en otro lado, bueno allí y en todo el mundo. 

Ese sencillo hecho me tranquiliza de sobremanera.

Cenar, anatomias, momentos artificiales, y la vida vuelve a ser genial.

domingo, 3 de marzo de 2013

'Lincoln'



“Podría estar encerrado en una cáscara de nuez y sentirme el rey de un espacio infinito”. Es Hamlet, pero no es en un teatro donde hemos oído esta cita por última vez, sino en una pantalla de cine y de mano de el que se conoce como ‘el presidente más puro de América’.

Sí, hablo de Lincoln, y aunque parezca exagerado, les aseguro que tras ver la película lo de ‘puro’ les parecerá poco. Y ¿a qué viene la tan famosa cita de Hamlet? A la cantidad de anécdotas, citas e historias que el presidente cuenta a lo largo de la película, podría decirse que es su manera de ilustrar cada razonamiento que hace a lo largo de su lucha por la abolición de la esclavitud.

Así nos muestran a Lincoln en este film, un hombre afable y carismático, culto, anecdótico y paciente. Padrazo donde los haya y con un manejo de la retórica envidiable. Aquí cabe aplaudir la caracterización de la película, y la actuación de Daniel Day Lewis, una combinación que hacen que el oscar a mejor actor sea merecido. Aunque me tomaré la licencia de decir, como comentario personal, que cabe pensar que sea el personaje lo que hace grande al actor, y la película lo que santifica al presidente.

Sea como fuere, es impresionante la batalla de fortaleza y debilidad que se libra en los ojos del protagonista, un hombre alto, presencial, imponente como era Lincoln se muestra cabizbajo y cansado muchas veces, encorvado, ¿vencido incluso? Puede, sobre todo en la lucha personal, la interior, la que se libra en casa y no en el capitolio con los congresistas. Y todo esto se refleja, como ya he dicho, en sus ojos, me quito el sombrero.

Pero no dejaremos que Day Lewis se lleve todo el mérito, es imprescindible mencionar la estupenda actuación de Tommy Lee Jones, quien (y por mucho que me duela porque adoré Django y lo que Christoph Waltz hacía en ella) se merece cuanto menos una encarnizada batalla por el oscar a actor secundario. Otro personaje que no puedo dejar que pase por alto es David Strathairn en el papel de subsecretario de estado, admito que caigo en lo subjetivo pero, ¿no es genial la presencia de este hombre en pantalla?

Y para finalizar, un batallón de actores muy bien caracterizados para representar a los congresistas, y estamos en 1865 en plena lucha por la decimotercera enmienda, señores. Especial mención a la batalla verbal en la que el congresista Thaddeus Stevens declara que no cree en la igualdad de razas sino en la igualdad ante la ley, y como no, a la actuación de los tres sobornadores que rebañan votos como pueden. Brutales.

Y ¿qué nos deja esta película de fantásticos primeros planos?, al menos a mí, una sensación agridulce. La lucha de esclavos y políticos consiguió en su día una actualidad en la que no es raro que el puesto que en su día ocupó Abraham Lincoln sea ahora de una persona negra. Abolieron algo estimado inhumano hoy en día. ¿O no? 

He ahí lo agrio, pregúntense ustedes, si tienen el valor, cuánta gente estaría hoy en día en contra de esa medida.

La realidad asusta.

miércoles, 27 de febrero de 2013

'Zuloak'



Polita izan zen Fermin Muguruzaren film hau ikusteko parada edukitzea, Bilboko CineClub Fas-eko eserlekuetan erdi etzanda pelikula ikusi, Muguruzaren mahai ingurua entzun eta azkenik 'Zuloak' taldeko kontzertu akustikoaz gozatu ahal izan genuen. Zoragarria da hiri batek oraindik kulturarako bazterrak edukitzea.

Lehenik eta behin film honen genero berezia aipatu beharrean nago, 'Mockumentary'a ez da egunero filmek janzten duten trajea. Touché. Onartzen dut, ni guztiz engainatu ninduen. Amaieraraino sinistu nuen Arrate Rodiguezek Fermin Muguruzari bidalitako irudi pusken loturari esker egindako dokumental erreala ikusten ari nintzela. Chapó.

Istorioari begira ere, erakargarria, neskez osatutako musika talde baten eraketa; ta ohiko jaleoak bitartean: bronkak antolatzailearekin, etsi egiten duen abeslaria, protagonismo gehiegi duen partaidea, haurdunaldiak eta guzti! Gaia, berriz, hainbat: emakumearen autodeterminazio eta independentzia, euskal musikaren egoera, feminismoa... Tipikoak ere? agian. Baina filmak badu zeozer, tipikotasunean erortzetik salbatzen duena: naturaltasuna.

Honi esker Euskal Herrian, euskal musikan eta emakumeen munduan dantzan dirauten ardurak, arazoak, estereotipoak... topikoak azken finean, ulergarri bihurtzen dira, naturalak.

Elkarrizketetan dago, nire ustez, gakoa. Kamara baten aurrean lau lagun jarri ta hitz egiten utzi. Horrelakoak dirudite pelikularen gidoipeko elkarrizketak. Naturaltasuna, jaun-andreok, ta konturatu orduko filmaren barruan egongo da jada gure burua.

Muguruzak esan zuen kontzertu rockero batek transmititzen zuen grina sentiarazi nahi zuela, bere asmoa jendea jarrera basati eta gogotsuarekin zinematik ateratzea zen. Nigan, behintzat, lortu egin zuen. Kultura, euskal musika eta emakumearen rola aldatu, bultzatu eta iraultzea posiblea delako ideia posiblea zen atzo Bilboko CineClub Fas gelan, bai horixe!

Ez naiz Muguruzaren fan porrokatua, berez, bere burua gehiegitxo maite duten horietarikoa delako susmoa izan nuen. Baina onartu beharra dago ondo egiten duela lan eta 'Zuloak' proiektu bikaina dela. Eta honen ondoren fikziozko taldeak sortutako fenomenoa ere, ez dauka parekorik.

Epaiketaren emaitza: guztiz gomendagarria.