viernes, 5 de abril de 2013

Junto con los días


Es como los escritores con sus historias agotadas. A veces queda inspiración, pero no para esa idea. Se fue, sin desenlace, ni final, ni perdices o ron con pasas. Simplemente, finita. Porque ya no saben qué más escribir, ni de qué color hacerlo, hay mucho talento guardado en cajones.

Pero los personajes de esos libros olvidados sí que tienen algo que decir ¡tienen ideas! finales, posibilidades, ganas... pero la mano no escribe, y ellos se quedan ahí, inacabados, incomprendidos, abandonados, rotos.

Yo era el personaje que gritaba desesperadamente "¡escríbeme!", pero tú ya no tenías qué escribir.

Una lástima.


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