jueves, 7 de agosto de 2014

Las esquinas en Bangkok


Ya no le pinchaban los ojos. Cuando miraba a los rincones de las calles. Ya no se le clavaban alfileres.


Pero le sangraba el cerebro.


Le sangraba el cerebro día tras día. No tanto como antes. Sino estaría muerta.

Recordaba cuando desatornillaron la ciudad. La desnudaron sin piedad.
Una ciudad violada
Sin nombre.

Sin recuerdos,  no de esos que merezca la pena recordar al menos.


Lo malo de las ideas es que no se desinfectan con alcohol.

Lo malo de las personas es que no mueren cuando tu quieres.



Y si el cerebro le sangraba para siempre?

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