Era un día normal, como todos esos días en los que pasan mil
cosas, pero no ha pasado nada. Y entonces Paula ze puzo a hablad azi y todo pareció cobrar sentido, y
ziguiedon hablando azi hasta que lo
olvidaron por completo. Y la tarde, o la madrugada, se pasó entre caras de pez
y videos enviados.
Y recordaron los desayunos, que nunca fueron desayunos, al
sol, o los viajes a Perill.
Ese día fue primavera en Soto del Moral.

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