jueves, 10 de abril de 2014

Bailar por la calle, y la vida misma.


Simplemente  encantadora, decían.  Y lo es. Frances-Ha es bailar por la calle, comer con la boca abierta y fumar dentro de casa. Frances-Ha es la vida, y el miedo a que ésta pase, correr en busca de un cajero automático, vivir, sea lo que sea que esto signifique.

" Es una película real" decía la voz de mi lado. Real, de esas en las que te sientes inquietantemente identificada con la protagonista, y todos los de su alrededor. Perseguir sueños, y acabar en satélites que los rodean, saber ser feliz con eso, y ver que planear las cosas nunca fue demasiado cuerdo.

Y de repente te ves llorando mirando una pantalla que te tenía que hacer reír, pero da igual, la vida también es absurda a veces. Si no, no tendría sentido.

Sólo aplaudir el efecto que consigue, haciendo a cada persona (tan diferente del resto, en teoría) sentirse identificada con un mismo personaje, situación, película. Quizás al fin y al cabo, no seamos tan diferentes.

"Todos mis amigos están locos, así que empieza a plantearte cosas"


Nada más que decir. Es mejor ver la película.

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