Simplemente encantadora, decían. Y lo es. Frances-Ha es bailar por la calle,
comer con la boca abierta y fumar dentro de casa. Frances-Ha es la vida, y el
miedo a que ésta pase, correr en busca de un cajero automático, vivir, sea lo
que sea que esto signifique.
" Es una película real" decía la voz de mi lado. Real,
de esas en las que te sientes inquietantemente identificada con la
protagonista, y todos los de su alrededor. Perseguir sueños, y acabar en satélites que
los rodean, saber ser feliz con eso, y ver que planear las cosas nunca fue
demasiado cuerdo.
Y de repente te ves llorando mirando una pantalla que te
tenía que hacer reír, pero da igual, la vida también es absurda a veces. Si no,
no tendría sentido.
Sólo aplaudir el efecto que consigue, haciendo a cada
persona (tan diferente del resto, en teoría) sentirse identificada con un mismo
personaje, situación, película. Quizás al fin y al cabo, no seamos tan
diferentes.
"Todos mis amigos están locos, así que empieza a
plantearte cosas"
Nada más que decir. Es mejor ver la película.

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