No teníamos cojones de ser felices, y no nos quedaron más que estamparnos contra esas paredes tan anteriormente comentadas, esas que servían para dar coraje, esas con las que, en realidad, no contabamos.
Ahora duele un poco.
Bueno, duele bastante.
Y tenemos un poco de miedo a que nuestra vida no vuelva a ser bonita nunca más.
Pero encontraremos inspiración.
verdad?

No hay comentarios:
Publicar un comentario