viernes, 19 de agosto de 2011

"Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo."



Me encanta el ambiente de los aeropuertos, la gente perdida y las horas de espera, preguntarme a donde irán todas esas maletas y saber que esta vez se preguntan que será de esa chica melancólicamente (sino preciosa, al menos) distraída arrastrando maletas en las que podría (y de hecho, es asi) llevar media vida. Soy un caracol.

Dan igual las prisas, y la desamparación, la sospecha de estar perdida y sentirte desorientada, dan igual las azafatas bordes y los kilos de más (en las maletas, no seamos superficiales a estas alturas de la vida por dios), dan igual las horas de espera, (de hecho, llamadme rara, lo soy, las horas de espera me gustan), da igual que sea imposible encontrar una maldita papelera. Porque en un aeropuerto, no puedo evitar esa sonrisa estúpida que me invita a descubrir mundo.

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