miércoles, 2 de enero de 2013

Malditos los recuerdos que nunca fueron


Y los recuerdos gotean, uno a uno, como el sudor en un cristal empañado, de esas noches, que sucedieron en algún lugar, pero eso, es mejor no recordarlo. Porque la fragilidad es tal, que el alma podría resquebrajarse con sólo un amago de esos días, de ese momento; y se cierne en un refugio de plástico, que aunque de poco sirve, es todo lo que podemos ofrecer.

Los días cuentan historias, relatos, fábulas, qué más da? sólo con pensar que a veces, que hubo un día en el que... labios, pájaros, nubes, y oh, amigos, también montañas.

Sí, malditos.

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