Dolía, dolía como si no fuera a haber un mañana, y de hecho no lo había, no uno que a mí me importara. Dolió, como nunca más volvería a doler, aunque eso entonces no lo sabía. Tuve miedo de dormir incluso, de hecho, eso era una de las cosas que más miedo me daba.
Luego llegó Conchi, y me salvó la vida. Luego Friemly, y me dio otra nueva.
Todavía me acuerdo de vez en cuando, y duele, claro que duele, duele cada día, pero como he dicho, y como dijo Amaia, nunca como entonces. Aunque todavía escuece en domingos como el de hoy.
Sí, ya lo sé, exagero. Claro que exagero, pero qué quieren? Estaba enamorada.

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